SALTA (Redacción Voces Críticas) Los hospitales públicos de Salta atraviesan una creciente presión asistencial, con un fuerte incremento de personas que, pese a contar o haber contado con obra social, terminan recurriendo al sistema estatal. El ministro de Salud Pública, Federico Mangione, advirtió que en algunos establecimientos el aumento de este tipo de pacientes se encuentra entre el 50% y el 65%.
En diálogo con Compartiendo su Mañana por Aries, Mangione relacionó el fenómeno con la situación económica, la pérdida de puestos de trabajo y de coberturas médicas, pero también con las dificultades de muchas familias para afrontar copagos o depósitos exigidos en el sector privado. “Estamos con pocas camas”, reconoció el funcionario al describir la situación actual.
El ministro explicó que la Provincia planifica habitualmente la capacidad sanitaria teniendo en cuenta la demanda registrada durante el año anterior y el crecimiento poblacional esperado. Sin embargo, sostuvo que el escenario actual terminó superando esas proyecciones. “Los indicadores nuestros no nos decían que iban a ser tan tremendos los recortes”, señaló.

A esto se suma que personas que todavía conservan una obra social también recurren a hospitales públicos porque no pueden afrontar los gastos adicionales que implica atenderse en clínicas o sanatorios. Mangione indicó además que existen obras sociales que no estarían cumpliendo con los pagos correspondientes por las prestaciones que sus afiliados reciben dentro del sistema estatal.
Frente a este panorama, el titular de la cartera sanitaria cuestionó que las provincias deban afrontar por sí solas el crecimiento de la demanda y reclamó mayor participación del Gobierno nacional. “La salud es transversal, así que la Nación se tiene que hacer cargo de lo que le corresponde”, afirmó.
La combinación entre más pacientes, menor previsibilidad económica y una disponibilidad limitada de camas obliga ahora al sistema sanitario provincial a reorganizar recursos y capacidad. Para Mangione, el escenario plantea un desafío cada vez mayor para los hospitales públicos, que deben absorber una demanda muy superior a la inicialmente prevista.
