SALTA (Redacción Voces Críticas) La discusión sobre el futuro político de 2027 comienza a sumar un nombre desde el interior del país: Gustavo Sáenz. La posibilidad de una candidatura presidencial del gobernador de Salta empezó a formar parte de las conversaciones políticas en un escenario nacional donde el peronismo todavía no encuentra una conducción única ni una fórmula capaz de ordenar a sus diferentes sectores.

La mención pública de Graciela Camaño sobre una eventual candidatura de Sáenz abrió una discusión que excede al propio mandatario salteño. Mientras Cristina Kirchner conserva centralidad, Axel Kicillof construye liderazgo propio y Sergio Massa mantiene estructura y capacidad de negociación, comienza a tomar forma otra posibilidad: que una alternativa para 2027 no surja nuevamente de Buenos Aires, sino de las provincias.

Sáenz cuenta con un elemento diferencial frente a otros dirigentes que participan de la discusión nacional: gobierna una provincia, posee experiencia ejecutiva, construyó autonomía política y representa al Norte argentino. Una eventual candidatura, sin embargo, necesitaría trascender una aspiración personal y convertirse en expresión de una agenda federal.

La discusión plantea, además, una inversión de la lógica con la que históricamente se vinculó al Norte con la política nacional: en lugar de preguntarse qué candidato surgido de Buenos Aires apoyará Salta, comenzar a debatir qué candidato puede ofrecer Salta al país.

La diputada provincial Laura Cartuccia llevó esa discusión al terreno local y reclamó que las construcciones nacionales no terminen fragmentando anticipadamente al oficialismo salteño. “Antes de venir a plantar banderas nacionales, expliquen qué proyecto tienen para Salta y qué posición tienen frente al gobierno provincial”, planteó.

Detrás de una eventual candidatura de Sáenz aparece así una discusión más amplia sobre el lugar que ocupan las provincias en la construcción del poder nacional. Durante décadas, buena parte de las principales candidaturas presidenciales se definieron desde el centro político del país, mientras el Norte quedó principalmente reservado al papel de territorio electoral.

Cartuccia sintetizó esa mirada con una definición: “La Argentina no termina en la General Paz. El Norte también puede conducir”. Bajo esa premisa, una eventual candidatura de Sáenz buscaría instalar algo más que el nombre de un gobernador en la carrera presidencial: la posibilidad de construir desde el Norte una alternativa con proyección nacional y una agenda verdaderamente federal.

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