Tras la cadena nacional de Javier Milei, el Gobierno Nacional quiere ahora trasladar el debate sobre la soberanía argentina de las Islas Malvinas al ámbito parlamentario, pretendiendo así recuperar la iniciativa política que viene perdiendo, sobre todo a partir de los reveses que sufre en lo económico.

Milei descubrió repentinamente que se trata de un tema sensible para la gran mayoría de los argentinos; es decir, para la gran masa de votantes que quiere conquistar y reconquistar a pesar de los desaguisados económicos y sociales generados en casi tres años de gestión.

Y se abraza a ese tema como un salvavidas, impulsando un paquete de iniciativas que refuercen la estrategia diplomática, jurídica y económica en el Atlántico Sur, en un contexto marcado por tensiones internas y ahora externas, con la venia de Donald Trump.

Fuentes de Casa Rosada señalaron que pretenden una discusión con “consenso transversal” y que se convierta en una política de Estado sostenida más allá de coyunturas partidarias. Quienes se abstengan argumentando “oportunismo electoral” del oficialismo, deberían pagar el costo político. Al menos eso esperan en Balcarce 50.

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