SALTA (Redacción Voces Críticas) El Gobierno de Salta debió priorizar medicamentos y prestaciones esenciales ante la reducción de recursos nacionales, mientras quedaron postergadas parte de las reparaciones previstas en 120 centros de salud de la provincia. El ministro de Salud Pública, Federico Mangione, aseguró que los establecimientos ya fueron identificados y existe una planificación para intervenirlos.
Durante una entrevista en Cara a Cara con Mario Ernesto Peña, Mangione explicó que existen establecimientos sanitarios con filtraciones, ingreso de frío y paredes deterioradas, pero que las obras no pudieron avanzar al ritmo inicialmente proyectado debido a las restricciones presupuestarias. Al referirse a los fondos nacionales, fue contundente: “Nos hizo un recorte enorme”.
El funcionario señaló que la situación obligó al Ministerio a establecer prioridades en el uso de los recursos disponibles. De esta manera, mientras se mantienen pendientes distintas necesidades de infraestructura, el objetivo inmediato de la Provincia es garantizar el funcionamiento cotidiano del sistema, los medicamentos y las prestaciones sanitarias indispensables.

A ese escenario se suma, según Mangione, la creciente demanda de jubilados que terminan recurriendo al sistema público provincial por dificultades en la atención de PAMI. El ministro cuestionó las demoras para conseguir turnos, la disponibilidad de especialistas y las cirugías pendientes. “Ahí está que nosotros estamos cubriendo la necesidad en la parte pública”, sostuvo.
Mangione afirmó que durante la entrevista se expuso que PAMI cuenta en Salta con un solo traumatólogo y un solo urólogo, una situación que repercute directamente sobre los hospitales provinciales. La llegada de adultos mayores que buscan resolver allí prestaciones que no consiguen mediante su cobertura incrementa la presión sobre un sistema que ya debe responder a su demanda habitual.
El ministro cuestionó las políticas implementadas por el organismo nacional. “No están acertando las medidas que se están tomando”, expresó, y consideró que se trata de “un sistema obsoleto” que necesita modificaciones. Además, estimó que PAMI requeriría alrededor de un 40% más de recursos para comenzar a equilibrar su capacidad de atención.
