La guerra, como cualquiera con dos dedos de frente sabe, es la mayor tragedia humana; circunstancia excepcional en la que pueden producirse actos heroicos, como los protagonizados por los soldados conscriptos enviados en 1982 a las Islas Malvinas, pero que no le quitan su sino trágico.
Se trata del concejal Nicolás Morzone, presidente del bloque del PRO en el Concejo Deliberante de La Plata, quien en las últimas horas no solo llenó de elogios la cadena nacional del Presidente, calificando sus anuncios como “históricos”, sino que además puso de manifiesto un carácter deliberadamente beligerante.
“Es hora de que las Malvinas sean reconocidas como argentinas”, comenzó su discurso en el recinto de la capital bonaerense, para luego dirigirse “a los platonistas, a los idealistas” al advertirles “que los derechos no nacen por espasmo (sic), los derechos se conquistan”, enfatizó separando y acentuando cada una de las sílabas.
Y este abogado de 34 años, recibido en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que para su fortuna no tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio como aquellas clases 62 y 63 que combatieron heroicamente frente a profesionales mejor entrenados y armados, no tuvo mejor idea de proferir el siguiente exabrupto bélico: “Y si hay que ir a la guerra, se irá a la guerra…”.
