SALTA (Redacción Voces Críticas) Salta volvió a convertirse en escenario de una de las celebraciones más importantes de la provincia. Durante el Tiempo de Milagro, las calles se llenaron de peregrinos que llegaron desde distintos puntos con banderas, cruces, imágenes religiosas y una profunda devoción por el Señor y la Virgen del Milagro.

Las postales de la jornada religiosa reflejaron el esfuerzo de hombres y mujeres que recorrieron largas distancias para llegar a la ciudad. Entre ellos se destacaron los tradicionales peregrinos de Cafayate, Luracatao y Seclantás, que avanzaron en grupo llevando carteles y símbolos que identifican a sus comunidades.

La Catedral Basílica fue uno de los principales puntos de encuentro. Frente a su imponente fachada, los peregrinos levantaron sus banderas y se reunieron para participar de una celebración que volvió a transformar el centro salteño en un espacio marcado por la fe y la emoción.

Pero detrás de grupo hay mucho más que una caminata. Algunos peregrinos recorren kilómetros para cumplir una promesa, otros para agradecer, pedir por sus seres queridos o simplemente continuar una tradición familiar que se transmite de generación en generación.

Los sombreros, pañuelos, ponchos y vestimentas tradicionales se mezclaron con cruces, carteles, música e instrumentos, dando forma a una postal profundamente salteña. Entre los rostros cansados también aparecieron sonrisas y abrazos, reflejando el espíritu de comunidad que acompaña cada jornada del Milagro.

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