Los pronósticos optimistas chocaron de frente con la realidad de las estadísticas oficiales. Luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) revelara el Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae) correspondiente a julio de 2026, el banco de inversión JP Morgan emitió un durísimo informe donde advierte que la economía argentina registró su peor desempeño mensual desde los meses más restrictivos de la pandemia de coronavirus.
Frente a este escenario negativo, la firma de Wall Street se vio obligada a realizar un severo reajuste en sus perspectivas macroeconómicas para el cierre del año. Si bien la entidad financiera anticipaba un rendimiento moderado debido a la fragilidad exhibida durante el segundo trimestre, la magnitud del desplome superó con creces su estimación previa del 1% mensual. En consecuencia, el JP Morgan recortó de manera drástica la proyección de crecimiento para la Argentina en 2026, rebajándola de un 2,7% a un magro 1,5%.
La preocupación de los analistas internacionales radica en la falta de señales de reactivación a corto plazo. El desplome observado en julio se suma al retroceso del 0,6% que había registrado el Producto Bruto Interno (PBI) durante el segundo trimestre del año. De mantenerse la tendencia negativa en las mediciones oficiales hasta septiembre, el país acumulará dos trimestres consecutivos en terreno negativo, ingresando técnicamente en un proceso de recesión.
En su documento para inversores, la entidad estadounidense fue categórica al contextualizar el impacto de los datos oficiales: al margen del confinamiento de 2020, el shock financiero global de 2008 y la crisis de 2018-2019, la economía nacional no experimentaba un derrumbe mensual de tal magnitud desde el año 2004.
