Durante la sesión de la 4° Comisión de la Asamblea General de la ONU, la representación de Argentina decidió abstenerse de ratificar la Resolución 1514, orientada a la erradicación de todas las «formas contemporáneas de colonialismo». La postura del gobierno de Javier Milei generó debate debido al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

La decisión de Argentina de abstenerse fue en sintonía con la postura adoptada por los Estados Unidos y otros países de la región, entre ellos Chile, Costa Rica, Colombia, Guatemala, Honduras, Perú y Paraguay. Según trascendió en el ámbito diplomático, el motivo central de la abstención estadounidense y de las naciones aliadas radicó en que el texto ruso buscaba ampliar el concepto de «colonialismo» para incluir y condenar formalmente las sanciones económicas, financieras y comerciales de carácter unilateral.

A nivel interno, la abstención fue señalada por sectores de la oposición política como una contradicción, ya que la Resolución 1514 constituye uno de los pilares jurídicos que Argentina utiliza para sustentar su reclamo de soberanía ante el Reino Unido en el Comité de Descolonización. Asimismo, contrastó con el reciente discurso de Milei ante la ONU, donde había abogado por el principio de libre determinación para liberar a los pueblos colonizados.

El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, fue uno de los primeros en cuestionar la medida, calificándola como un «papelón» y un acto de irresponsabilidad. «La Cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas», expresó en sus redes sociales.

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