El Poder Legislativo atravesó un período de parálisis histórica que encendió todas las alarmas en el sistema político argentino. Según surge de un detallado relevamiento institucional, el Congreso de la Nación logró sancionar apenas 11 leyes durante todo el año 2025, lo que representa la cifra más baja registrada desde la recuperación de la democracia en diciembre de 1983. Este número contrasta de forma brutal con la media histórica del período, ubicada holgadamente por encima de las 122 normas anuales, dejando un saldo de más de un centenar de leyes menos que el promedio general.

El otro factor determinante detrás de este freno legislativo es la extrema fragmentación que domina el parlamento. La Cámara de Diputados pasó de funcionar con dos grandes fuerzas mayoritarias en 1983 a pulverizarse en más de 40 bloques diferentes, varios de ellos integrados por apenas tres legisladores o incluso menos. Esta dispersión atomizó el debate y derrumbó la tasa de eficacia: mientras el Palacio Legislativo recibe entre 2.000 y 4.000 proyectos por año de manera sistemática, menos del 1% logra sortear el laberinto parlamentario para convertirse en ley.

A este escenario de parálisis se le sumaron otros hitos institucionales negativos, como la repetición de dos años consecutivos sin una ley de Presupuesto aprobada formalmente, obligando a prorrogar las partidas anteriores. Además, el informe repasa que desde la vuelta del sistema democrático se acumularon cientos de vetos presidenciales y persisten deudas constitucionales históricas, como la falta de sanción de una nueva Ley de Coparticipación Federal o la actualización de la cantidad de bancas en función de los últimos censos demográficos.

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