SALTA (Redacción Voces Críticas) El Gobierno de Salta puso en marcha un plan de austeridad por 180 días con el objetivo de ordenar las cuentas públicas en un contexto marcado por la caída de la coparticipación y la baja en la actividad económica.
El plan de austeridad responde a un escenario de menores ingresos para la Provincia, lo que llevó a definir un recorte del gasto interno sin trasladar el impacto a los sectores más vulnerables. La decisión apunta a reducir costos en la estructura estatal y mejorar la administración de los recursos.
Una de las medidas centrales es el congelamiento total de los sueldos de funcionarios. La disposición alcanza a toda la cúpula política, incluyendo al gobernador, ministros, secretarios y autoridades de organismos públicos.

Además, se dispuso la suspensión de nuevas contrataciones de personal durante el período de vigencia del plan, como parte de una estrategia para frenar el crecimiento del gasto público y contener el déficit.
El ajuste también impacta en el funcionamiento diario del Estado: se suspendieron los viajes al exterior —salvo excepciones—, se eliminaron gastos de protocolo y se avanzará en la revisión de contratos, especialmente aquellos en moneda extranjera, que deberán renegociarse en un plazo de 60 días.
En paralelo, el Gobierno provincial aseguró que continuará sosteniendo áreas clave como el subsidio al transporte, el incentivo docente y la asistencia a instituciones de discapacidad, buscando equilibrar el orden fiscal con el acompañamiento social.
