Hasta Luis Majul, quien hasta no hace mucho era un exégeta incondicional del Gobierno Nacional y de todos y cada uno de sus desaguisados, no pudo contenerse ante el “relato armado” para la declaración patrimonial que presentó el miércoles último Manuel Adorni.

Es decir, más ocupado en evitar que Adorni pueda representar una lápida para las aspiraciones reeleccionistas del Presidente que en encontrar una condena ejemplar para quien sería “un corrupto”, como lo señalaron los primos Bullrich. Nada desvela más a Majul que el regreso de la oposición al poder.

“No es el problema que me mintió a mí”, dijo en alusión a una entrevista en la que Adorni le negó en la cara todos los cargos. Para el comunicador, “también le mintió a la sociedad, al Parlamento, a los periodistas acreditados en Casa Rosada”.

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