SALTA (Por Julio Casanova para Voces Críticas) Si bien no existe una confirmación de nombres, ni siquiera un indicio de que Gustavo Sáenz haya decidido la fórmula para 2027, el bolillero ya está girando y algunos nombres comienzan a sonar.

Sin embargo, dos nombres han ganado terreno en los comentarios de las mesas de la comidilla política: Baltasar Lara Gros y Ricardo Villada, quienes, a la luz de la observación, presentan diferencias bastante interesantes.

Villada tiene una ventaja evidente: conoce desde adentro el funcionamiento político del saencismo. Fue ministro de Gobierno durante buena parte de la gestión y, en marzo de este año, Sáenz lo volvió a colocar en una posición particularmente significativa: coordinador de Relaciones Políticas y Planificación Estratégica, con dependencia directa del gobernador. Sus funciones incluyen las relaciones con Nación, la planificación estratégica y la vinculación con el Consejo Económico y Social. Eso no parece una designación casual.

Si Sáenz piensa en una fórmula destinada a contener al peronismo, negociar con sectores nacionales y mantener aceitado el aparato político, Villada tiene sentido.

Por otro lado, en un análisis más meduloso, asalta la idea de que quizás en 2027 el problema sea precisamente convencer a los salteños de que el próximo ciclo necesita algo más que continuidad.

Y allí aparece el nombre de Baltasar Lara Gros como sinónimo de renovación generacional y territorio.

Y hay algo que se presenta particularmente interesante: el hecho de que en octubre de 2024 ya circulaba públicamente la hipótesis de una fórmula Sáenz-Lara Gros para 2027. Esto demuestra que tampoco se está ante una ocurrencia nacida esta semana.

Desde otra óptica del tablero, Lara Gros ofrece algo que puede ser decisivo: el municipio de Orán, con todo lo que significa el peso político de esa región, su juventud y, además, su conexión con el interior provincial. Y en una elección en la que Salta puede estar mirando muy atentamente al voto libertario, eso puede resultar bastante atractivo.

Pero, en el fondo de la cuestión, la verdadera pregunta quizás no sea Villada o Lara Gros, sino: ¿qué necesita Sáenz en 2027?

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