La partida de Samuel «Chiche» Gelblung a los 82 años abrió un profundo espacio de reflexión sobre el legado de un profesional que hizo de la transgresión y el cuestionamiento permanente su marca registrada. Y uno de sus últimos grandes momentos televisivos fue su única entrevista a Javier Milei como presidente.

Gelblung fue de los comunicadores que visibilizaron y entrevistaron al economista cuando su figura emergía con fuerza en los sets televisivos y las redes sociales. No obstante, con el correr del tiempo y la profundización del perfil político del actual mandatario, la sintonía dio paso a una cortocircuita insalvable que el propio conductor se encargó de desnudar sin tapujos en su paso por el programa de Pedro Rosemblat.

Lejos de adoptar una postura condescendiente, Chiche mantuvo el rigor de la repregunta incómoda, un ejercicio que, según su propia definición, terminó por dinamitar el diálogo institucional. «No me dio más entrevistas porque yo no era sumiso a las cosas que él decía, yo le discutía las cosas. La última entrevista fue muy tensa, fue muy dura. Me llamó al otro día y me dijo ‘nunca más vamos a hablar’», recordaría el periodista en una nota con Rosemblat sobre aquel punto de inflexión.

El origen de la ruptura no se debió a cuestiones ideológicas abstractas, sino a la distancia entre la teoría macroeconómica y el termómetro de la calle. Ante la consulta sobre los ejes que encendieron la chispa, Gelblung explicó que la fricción escaló al interpelarlo sobre la realidad de los sectores más vulnerables.

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