Acorralado por la disparada de la inflación, el derrumbe de la economía, el aumento del desempleo y los casos de corrupción que involucran al núcleo del gobierno libertario, el presidente Javier Milei busca hacer de los periodistas un chivo expiatorio y profundiza su avanzada contra la libertad de expresión.
En el documento, difundido este lunes por la mañana, la Conferencia Episcopal repudió la decisión de suspender las acreditaciones de todos los trabajadores de prensa en Casa Rosada luego de una insólita denuncia de la Casa Militar por supuesto espionaje ilegal contra dos trabajadores de TN y remarcaron «lo imperativo de erradicar discursos de odio».
