Durante la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo, el secretario de Relaciones Internacionales de la CGT y dirigente de la UOCRA, Gerardo Martínez, advirtió que el progreso tecnológico tenderá a agravar la desigualdad si no se establecen regulaciones con participación sindical. La central obrera argentina definió su postura: la inteligencia artificial debe ponerse al servicio del trabajo, acompañada de acciones concretas y comprobables en materia de empleo, recapacitación laboral y diálogo social.

Martínez remarcó que el 10% de la población mundial posee el 75% de la riqueza, mientras que en los últimos cuarenta años el patrimonio de los mil billonarios pasó del 3% al 17% del PBI mundial. “Es necesario impulsar un nuevo contrato social y replantear el equilibrio entre capital y trabajo. El tiempo apremia”, expresó. En ese sentido, insistió en que el aumento de la pobreza resultará inevitable si no se cambia la dirección actual, y enfatizó: “Nuestro propósito es que estas innovaciones estén al servicio del desarrollo, la producción y el trabajo”.

La delegación de la CGT llevó a Ginebra una postura definida sobre el impacto de la IA en el ámbito laboral, uno de los ejes centrales de la conferencia. En un documento difundido en paralelo, el sindicalismo argentino planteó que la humanidad atraviesa una transformación tecnológica de proporciones históricas, pero mientras la innovación progresa “por ascensor”, las condiciones de vida de los trabajadores lo hacen “por escalera”. La central sindical remarcó que la IA no es neutral: puede ser una herramienta para ampliar derechos o para reforzar la concentración de riqueza y poder, y que el resultado final dependerá de decisiones políticas, no técnicas.

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