Dos diputados nacionales por Salta manifestaron su respaldo al proyecto de ley que busca legalizar la importación y comercialización de la hoja de coca destinada al coqueo y a las infusiones. La iniciativa fue presentada por los legisladores jujeños Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán y propone crear un marco legal para regular toda la cadena de distribución del producto.

El diputado Bernardo Biella ya se sumó como cofirmante del proyecto y sostuvo que la propuesta permitirá terminar con una contradicción histórica. «La situación actual favorece al contrabando y a la ilegalidad. Está permitido el consumo, pero no la venta ni el transporte, entonces es algo medio ilógico», afirmó el legislador salteño.

Biella remarcó además que el coqueo forma parte de una práctica social y ancestral muy arraigada en el norte argentino y consideró que la regulación permitirá dar mayor transparencia al mercado. También señaló que la hoja de coca no genera adicción en las cantidades utilizadas para el consumo tradicional y destacó sus efectos para quienes realizan largas jornadas de conducción, al favorecer la concentración y disminuir el cansancio.

Por su parte, el diputado Carlos Zapata también se mostró favorable a regularizar la situación, aunque planteó reparos vinculados a los compromisos internacionales asumidos por la Argentina. «Ese proyecto trae justicia a lo que reclama el norte desde hace mucho tiempo, pero hay que estudiar los acuerdos internacionales para evitar incumplimientos», sostuvo.

El legislador explicó que la legislación vigente permitió el consumo tradicional de la hoja de coca, pero nunca resolvió el problema del abastecimiento legal. No obstante, aclaró que todavía no definió si acompañará formalmente la iniciativa, ya que aún no analizó en profundidad el texto presentado en el Congreso.

El proyecto propone crear un régimen de licencias para importar, almacenar, transportar y vender hoja de coca en estado natural, además de un registro especial de importadores y puntos habilitados de ingreso en Jujuy, Salta y Formosa. También contempla incorporar la hoja de coca al Código Alimentario Argentino, establecer controles sanitarios y un sistema de trazabilidad, con el objetivo de reducir el mercado ilegal y garantizar el acceso a un producto destinado al consumo tradicional.

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