Miguel Nanni asumió la presidencia de la Auditoría General de la Provincia de Salta con el objetivo de mejorar el funcionamiento del organismo y recuperar la confianza pública en sus controles. En una entrevista con Radio Salta, sostuvo que la institución cumple un rol central dentro del sistema democrático porque fiscaliza cómo se administran los recursos que aportan los salteños.
El exlegislador reconoció que su nuevo cargo implica un cambio de perspectiva respecto de su trayectoria política. “A mí me tocó estar del otro lado del mostrador”, señaló, al recordar que durante años participó en la elaboración de leyes y presupuestos y que ahora deberá controlar cómo se ejecutan. También remarcó que, una vez dentro de la Auditoría, la pertenencia partidaria debe quedar de lado.
Nanni admitió que el organismo arrastra problemas internos, disidencias públicas y demoras en los controles. “Ha venido vapuleada, esa es la verdad”, afirmó. Para el nuevo presidente, uno de los principales desafíos será mejorar la productividad y lograr que los informes lleguen a tiempo, ya que una auditoría tardía pierde buena parte de su utilidad.

Frente a los cuestionamientos políticos por su designación, Nanni insistió en que la Auditoría debe trabajar con independencia y criterios técnicos. “Una vez que pasaste la puerta de la Auditoría, ya no son ni radicales, ni peronistas, nada”, expresó, y agregó que los informes deben basarse en parámetros contables, legales y de eficiencia.
El flamante titular sintetizó esa posición con una comparación: “Así como los jueces hablan por sus sentencias, los auditores hablan por sus informes”. Para Nanni, esa será la principal herramienta para demostrar independencia y recuperar credibilidad.
También planteó que la inteligencia artificial puede ayudar a procesar grandes volúmenes de información y acelerar los controles. “Creo que eso va a ser la bisagra o el trampolín para que esto funcione bien”, sostuvo.
Finalmente, Nanni aseguró que pretende que su gestión sea evaluada por resultados concretos. “Dentro de seis meses vendré a rendir cuentas”, afirmó. El nuevo presidente de la Auditoría consideró que el desafío será demostrar con informes, productividad y datos si el organismo logra recuperar capacidad de control y confianza institucional.
